Se resolvió el “misterio del musgo” en la Antártida

¿Cómo es posible qué el musgo permanezca inquebrantable ante el frío extremo antártico? los científicos lo han intentado averiguar durante décadas sin éxito pero un hombre de una universidad australiana ha hallado la respuesta.

El musgo que sobrevive al clima extremo de la Antártida tiene una fuente inusual de alimento, según un nuevo estudio.

Las plantas extraen nutrientes de las materias fecales dejadas por pingüinos que vivieron en la misma zona del continente helado hace miles de años.

Sharon Robinson, de la Universidad de Wollongong en Australia, ha venido estudiando las plantas de la Antártida desde hace 16 años.

Uno de los interrogantes clave para la científica era de dónde obtienen sus nutrientes estas plantas, ya que el suelo en el que crecen es muy pobre.

“Las plantas necesitan agua, luz y nutrientes. La luz solar es abundante en verano y cuando el hielo se derrite hay agua”, dijo Robinson.

“Pero el suelo es básicamente arena y granizo”.

Colonias de pingüinos

Para descubrir la fuente de nutrientes de las plantas, Robinson y su equipo usaron una técnica que les permitió visualizar todos los componentes químicos del musgo.

Este análisis reveló que el nitrógeno utilizado por la planta había pasado en algún momento por un depredador marino.

“El nitrógeno que pasa por algas, krill, peces y luego pingüinos tiene características que permiten identificarlo”, dijo Robinson.

Pero no hay pingüinos en las islas del este antártico.

Los investigadores constataron que el musgo crece donde se encontraba antiguamente una colonia de pingüinos.

“Entre hace 3.000 y 8.000 años hubo una colonia de pingüinos Adelie (Pygoscelis adeliae) en este sitio”, dijo Robinson.

“Existe evidencia fósil de esa presencia e incluso pueden verse aún piedras utilizadas por los pingüinos para hacer sus nidos”.

“Y lo otro que aún puede verse en el lugar son excrementos de pingüinos”.

“Plantas increíbles”

Como la temperatura es tan baja en la Antártida, “esos nutrientes han permanecido congelados en el suelo y ahora están alimentando al musgo”.

Estas plantas, que crecen solo 2 o 3 mms por año, crean áreas verdes y frondosas donde viven insectos y otros organismos diminutos que logran sobrevivir en este desierto helado, según Robinson.

La científica espera ahora investigar cómo las plantas logran adaptarse a este ecosistema extremo.

Los musgos se congelan y quedan en suspensión para sobrevivir el invierno y producen compuestos que ofrecen protección contra los intensa radiación ultravioleta.

“Es increíble que las plantas puedan hacer estas cosas. Es interesante saber ahora qué compuestos utilizan”, señaló Robinson.

Comprender los mecanismos moleculares que permiten a las plantas congelarse y sobrevivir podría ayudar a desarrollar nuevas formas de almacenar alimentos o medicinas por períodos más prolongados.

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